Los globos aerostáticos que cada mañana se elevan sobre Teotihuacán son parte de una industria turística que transporta a unos 60 mil pasajeros al año y genera 25 millones de dólares. Además, el Festival Internacional del Globo en León es el más grande de América Latina, con 200 globos y 400 mil espectadores.
Pero la historia de esta actividad en México es mucho más antigua. El pionero reconocido es José María Alfaro Guiles, quien, según el relato más aceptado, el 18 de mayo de 1784 se elevó en un globo en Xalapa ante una multitud y voló unos 9 kilómetros, solo seis meses después de los famosos vuelos de los hermanos Montgolfier en París. Aunque algunos historiadores ponen en duda que realmente haya tripulado el globo, la Gazeta de México registró su construcción.
En el siglo XIX destacaron aeronautas como Benito León Acosta, cuyo vuelo de 1842 presenció el presidente Antonio López de Santa Anna, y Joaquín de la Cantolla y Rico, de quien toman su nombre los tradicionales globos de Cantoya.