Cada 2 de octubre, México recuerda la represión del movimiento estudiantil de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. Las protestas iniciaron en julio de ese año tras una riña entre estudiantes de dos escuelas vocacionales, que derivó en enfrentamientos con la policía y después con el ejército, que llegó a ocupar la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso.
En respuesta, el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, encabezó el 31 de julio una marcha pacífica de 50 mil estudiantes y académicos. El movimiento creció y en agosto llegó a reunir hasta 400 mil personas en el Zócalo. Sus demandas pedían, entre otras cosas, liberar a presos políticos, disolver el cuerpo de granaderos y derogar leyes usadas contra la disidencia. Todo ocurría a días de los Juegos Olímpicos de 1968.
El 2 de octubre, el mitin en Tlatelolco terminó en tragedia. Historiadores coinciden en que el hecho marcó a una generación que más tarde impulsó las reformas electorales de los años ochenta, antecedente del fin de la hegemonía del PRI en el año 2000.