El oeste de México guarda pozas naturales que todavía conservan su aspecto silvestre, sin concreto ni plástico, a poca distancia de Guadalajara.
Una de las más recomendadas es La Selvita, una alberca natural alimentada por manantial, de agua cristalina y ligeramente tibia, con una profundidad promedio de 1.6 metros y rodeada de ahuehuetes centenarios. Está a 67 kilómetros al este de Guadalajara y la entrada para adultos cuesta 60 pesos. Otra opción son Los Azules, pozas al pie de cascadas en un cañón a las afueras del pueblo de Tequila, a las que se llega tras 30 minutos de caminata exigente.
En el Bosque La Primavera destaca el Rancho Ecoturístico Agua Dulce, con un manantial frío, y a corta distancia el Río Salado y el Río Caliente, de aguas termales. Más al norte, cerca de Huaxtla, el Cañón del Jaguar ofrece pozas de agua fría al pie de cascadas, recomendables solo en temporada de secas por el riesgo de crecidas repentinas.