Cada vez más personas reportan que su rutina de ejercicio, pensada originalmente para mejorar su bienestar físico y mental, se ha transformado en una fuente de presión debido a la comparación constante en redes sociales.
Especialistas señalan que la exposición a estándares de imagen poco realistas puede afectar la relación que las personas tienen con su propio cuerpo, convirtiendo una actividad saludable en una fuente de ansiedad. Recuperar el sentido original del ejercicio, enfocado en el bienestar personal más que en la validación externa, es clave para mantener una relación sana con la actividad física.