El terremoto de 1985 marcó un punto de quiebre en la historia urbana de la Ciudad de México. Numerosos edificios, calles y espacios emblemáticos que formaban parte de la vida cotidiana de la capital quedaron destruidos o fueron demolidos como consecuencia del sismo.
A través de fotografías de archivo es posible reconstruir cómo lucía la ciudad antes de la tragedia: colonias con una fisonomía muy distinta a la actual, edificios que después desaparecieron por completo y una traza urbana que en algunos puntos cambió de manera irreversible.
Este ejercicio de memoria no solo tiene un valor nostálgico, sino que también sirve como recordatorio de la importancia de la prevención sísmica en una ciudad que, casi cuatro décadas después, sigue conviviendo con el riesgo latente de nuevos movimientos telúricos.