Antes de que las pantallas táctiles multitáctiles se volvieran la norma, el mercado de teléfonos celulares estaba dominado por dispositivos con teclados físicos y pantallas pequeñas de baja resolución. El lanzamiento del primer iPhone representó una ruptura total con ese formato, apostando por una experiencia centrada completamente en la pantalla.
Su diseño minimalista, la ausencia de un teclado físico y la introducción de una interfaz basada en gestos táctiles fueron elementos que en su momento generaron tanto entusiasmo como escepticismo entre los usuarios y la industria. Con el tiempo, esos mismos elementos se convirtieron en el estándar que hoy siguen prácticamente todos los fabricantes de smartphones.
Mirar hacia atrás y comparar aquel primer modelo con los teléfonos actuales permite dimensionar qué tan rápido ha avanzado la tecnología móvil en poco menos de dos décadas, y cómo un solo producto puede terminar definiendo toda una industria.